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miércoles, 13 de julio de 2016

NOVEDAD! ANSÓ, HISTORIA DE UN VALLE PIRENAICO


Este libro recorre el pasado de Ansó, un topónimo que designa al mismo tiempo un valle pirenaico. Una comunidad humana dotada de una fuerte personalidad, una sociedad flexible ante los cambios políticos y económicos, cohesionada por potentes instituciones autónomas a la hora de interactuar con poderes externos.
Autores:
Guillermo Faci Tomás, doctor en Historia Medieval.
Jorge Laliena López, licenciado en Historia Contemporánea.

miércoles, 6 de julio de 2016

L´ORACHE

Bruno Bescós, Sandra Vinacua, Iván Mongay y Marcos Larraz editan un diccionario sobre el teimpo en Aragonés. Breu dizionario sobre l´orache.

lunes, 30 de mayo de 2016

HUESCA YA ES PEATONAL II, Y SI...?

HUESCA YA ES PEATONAL II
www.editorialpirineo.com
¿Y si…?
Colonia Vescan (antigua ciudad de Huesca), 2548.
Apunte de memoria. Llevaba mucho tiempo obsesionado con el asunto y al fin he conseguido mi objetivo. Recuerdo vívidamente la primera vez que me topé, por casualidad, con la pregunta que me ha estado desvelando durante todo este tiempo: ¿qué sucedió en aquellos terribles días?
En esta época no se emplea el término mascota más que para referirnos al pasado. Hace ya siglos que los humanos rechazamos su compañía. Sin embargo, es uno de los misterios de nuestra historia postcontemporánea. Nadie sabe qué sucedió, cómo sucedió; y lo más intrigante de todo es que nadie quiere saberlo.
Durante los últimos diecisiete años de mi vida he estado inmerso en una investigación que me ha llevado a bucear en lo más hondo de los hechos de aquellos días; he podido encontrar,
aunque no siempre, fuentes contradictorias. Los historiadores de la época tampoco eran capaces de ponerse de acuerdo y muchas partes de la historia están en blanco, por falta de pruebas al respecto. No obstante, y a pesar de los espacios en blanco, este es el retrato más plausible de lo que sucedió aquel terrible año de 2016 en la antigua ciudad de Huesca.
Los animales de compañía siempre han estado al lado del ser humano. También llamadas mascotas, los más comunes eran perros y gatos, todos ellos hoy en día extintos, solo conservamos dibujos y fotografías antiguas, ni siquiera llegaron a plasmarse en los hologramas más básicos. A las personas les gustaba caminar al aire libre junto a sus animales. Se sentían cercanos a ellos e incluso decían sentir cierto grado de conexión emocional, cosa que hoy sabemos no es científicamente posible,
No obstante, a los seres humanos también nos ha gustado siempre el progreso y la modernidad, incluso por encima de la belleza. Aquel siglo XXI comenzó siendo en Huesca, el siglo de la modernidad. Sus múltiples gobernantes locales comenzaron una serie de reformas en la ciudad destinadas a transformarla en un lugar cosmopolita. A pesar de las críticas del ciudadano medio, las obras continuaron de una manera imparable. Cada vez había más asfalto y menos parques. Los parques, al tratarse de espacios naturales, eran los lugares idóneos para compartir con sus mascotas, cuyo número no disminuyó. Como consecuencia lógica, los animales y sus dueños comenzaron a tomar las zonas asfaltadas de la ciudad.
Las críticas, de nuevo, no se hicieron esperar y multitud de ciudadanos manifestaron sus quejas ante la suciedad que
dichos animales provocaban. Los gobernantes locales eran conscientes de que no podían prohibir a las personas, pasear libremente con sus animales, así que incrementaron las multas por excretar en la vía pública. La indignación se hizo patente entre los dueños de las mascotas, quienes sintieron aquella medida como una grave afrenta.
Por ambos lados hubo manifestaciones; por un lado los ciudadanos con animales, quienes consideraban que sus derechos estaban siendo vulnerados. Por el otro lado, los ciudadanos sin animales, quienes reclamaban una ciudad más limpia y silenciosa. En medio de los dos bandos, el gobierno local, que no podía ni debía posicionarse en ninguno de los dos bandos.
Las manifestaciones eran cada vez más frecuentes y cada vez atraían a más personas. La violencia comenzó a germinar en ambos sectores y de manifestaciones pacíficas, se pasó rápidamente a acciones violentas contra el grupo contrario. Ya no había marcha atrás. La ciudad estaba dividida en dos violentos e irreconciliables bandos. La escalada de violencia terminó en una guerra civil que se extendió como una pandemia primero por la península, y después por todo el globo.
Lo que comenzó siendo una mierda de perro, se convirtió en una guerra mundial sin precedentes.

HUESCA YA ES PEATONAL II. LA LEYENDA DE LOS ADOQUINES

NOVEDAD! HUESCA YA ES PEATONAL
La leyenda de los adoquines
www.editorialpirineo.com
–¡Mamá, mamá, cuéntame la leyenda otra vez!
–dijo el niño adoquín a mamá adoquín.
–¡Otra vez! –le dijo mamá adoquín.
–Sí, síííí –dijo el niño adoquín.
–Pero cuando te la acabe de contar te irás a la cama –dijo
mamá adoquín.
–Valeeeee… mamá. Jo… siempre lo mismo… –dijo el
niño adoquín.
–Venga, pues siéntate.
–Espera que llamo a mis amigos –dijo el niño adoquín.
Así, en un corro, y a la luz de una preciosa farola se
sentaron, el niño adoquín, el niño mármol, la niña metal y la
niña madera.
Bueno, esta es una leyenda que se remonta a hace mucho,
mucho tiempo. Yo ya se la escuchaba a mi bisabuelo y este, a
su vez, decía que se la había oído contar a su abuela.
Hace miles, miles de años, nosotros, los adoquines, y vosotros
los mármoles, los metales y las maderas no vivíamos aquí.
Cuentan que vivíamos en otros lugares y que éramos felices, pero
un día, dice la leyenda, que vinieron los humanos, nos arrancaron
y separaron de nuestras familias, causándonos mucho dolor
y sufrimiento. También cuentan que nos llevaron a unas naves
llenas de maquinas enormes que nos cortaban, ocasionándonos
mucho dolor, hasta dejarnos como somos ahora. Después, nos
trajeron aquí y, más o menos, ya nos dejaron tranquilos.
Desde aquí, hemos visto como los humanos no solo están
preparados para causarnos dolor a nosotros; hemos visto que
entre ellos se ocasionan mucho más dolor. Hemos visto cómo
se insultan, cómo se pelean, cómo se matan e incluso cuentan,
aquí todavía no lo hemos visto, que en un país muy lejano nos
arrancaban y cogían, a los adoquines, y nos utilizaban como
armas para golpearse entre ellos. También hemos visto cosas
buenas: cómo los papás cuidan y aman a sus bebés, cómo los
jóvenes respetan y cuidan a sus mayores, incluso hay épocas
en las que son más educados y cuidadosos con todo y todos.
Pero nosotros, a pesar del dolor que nos produjeron al
alejarnos de nuestro país y separarnos de nuestras familias,
aprendimos a ser felices…
–Hasta que llegó la época más dolorosa de nuestra historia,
que la recordamos como la Edad de las Cacas y Meadas.
–Dijo mamá adoquín.
–¿Puedo ir hacer pipí? Dijo –la niña metal
–¡Hala no… espérate! –Dijo el niño mármol
Y mamá adoquín continuó con la historia.
De repente, parecía que los humanos se habían vuelto
locos y todavía peores personas, que querían hacernos aún
más daño y encima lentamente.
Un día aparecieron con otros seres más raros y horrorosos
que ellos. Eran más pequeños, algunos; otros eran enormes.
Todos tenían cuatros patas. Esos seres, a veces, se paraban y
levantaban una de sus cuatro patas, entonces aparecía como
un cañón que disparaba un líquido que nos producía mucho
dolor. Pero esto no es lo peor; otras veces se ponían en cuclillas
y por un agujero enorme, horroroso y feo disparaban una
masa más peligrosa y asquerosa que el líquido.
Más tarde nos dimos cuenta de que esos seres eran buenos,
generosos y nobles, pero algunos humanos, no todos, los
convertían en seres malos como ellos.
–¡Mamá adoquín! ¿Pero esto ahora no pasa? –Preguntó
la niña madera.
–Es verdad, hace mucho tiempo que no pasa. Los humanos
se dieron cuenta y dejaron de causarnos daño. No sabemos
muy bien si por nosotros, o porque ese mismo comportamiento
les causaba a ellos también dolor y enfermedades.
Papá madera, que es bueno, dice que lo hicieron por
nosotros. Papá metal dice que los humanos se olvidan
incluso de su propio sufrimiento, y cada cierto tiempo vuelven
a repetir su historia. Y si es así, ¿por qué a nosotros nos
van a dejar tranquilos?
Mamá mármol dice: recemos a Dios para que los humanos
no vuelvan a causarse más dolor entre ellos y tampoco
a nosotros.
–Y tú ¿qué dices? Preguntó la niña madera a mamá adoquín.
–Yo digo que los humanos son buenos, que han aprendido
de su pasado y que nunca volverán a hacerse daño entre
ellos, ni tampoco a nosotros.
Bien, bien, bien dijeron todos los niños al unísono.
Hala ahora a dormir.
Y la luz de la farola se apagó lentamente.