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domingo, 25 de enero de 2015

MEDITACIÓN Y SALUD Y ALGO MÁS. ARTÍCULO DE ENERO DE MERCEDES NASARRE.

M E D I T A C I ÓN     Y     A L G O     MÁS


         En la historia de la psiquiatría, después de muchas idas y venidas entre el cerebro (símbolo de lo objetivo) y la mente (símbolo de lo subjetivo) se está volviendo a profundizar en el sentido original de la palabra psyque.  Psyque, etimológicamente, significa alma.

         En la psicoterapia occidental se está incorporando una práctica que proviene de tradiciones orientales milenarias y que se basa en entrenar la atención plena  (mindfulness).

         Mindfulness (anglicismo que se ha incorporado ya al lenguaje psicológico habitual) hace referencia a lo más elevado del cerebro humano: la mente que se observa a sí misma.  Es la capacidad de estar consciente y presente en un momento particular, momento que integra la totalidad del ser.  Esta cualidad la puede desarrollar cualquier ser humano, pero si no se practica no se puede conocer.

         La meditación, que es el origen del mindfulness, legitima la propia experiencia como fuente de conocimiento.  No es una relajación, esto sería una consecuencia final en todo caso; no es una huída de la realidad ni un refugio para los problemas, es una práctica para cultivar la conciencia.  Permite observar el proceso mental sin involucrarse en su contenido, pues, la mayoría de las veces, las causas profundas de nuestro sufrimiento tienen que ver con la confusión o con la narración que nos hacemos de lo que ocurre.

         Meditar es simplificar.  Es atender, sentir, observar y aceptar.  El pasado y el futuro son productos mentales.  Agarrarse al pasado es típico del ánimo depresivo y preocuparse por el futuro es la característica de la ansiedad.  El reto es aprender a estar en el presente sin juicios ni condenas, siempre con amabilidad.

         El mindfulness se encuentra en todas las religiones del mundo y nadie puede considerarse un experto, como nadie lo es en ninguna actividad espiritual, puesto que una vez que alguien se hace experto en algo, deja de aprender y de explorar y su vigilancia se marchita.

         El budismo es el origen de la práctica de la atención plena y data de seiscientos años antes de Cristo, aunque en realidad, todos los místicos cultivan el silencio y el aspecto consciente de la atención, pero en ellos, hay un paso más allá.  Hay un desprendimiento y una entrega total a una voluntad mayor que uno mismo, el yo no manda, y en su debilidad, se deja encontrar por algo que le sobrepasa.  En la contemplación hay una comunión con lo sagrado para abrirse a una realidad trascendente.  No siempre se puede poner en palabras lo que, humanamente, parece imposible, pero lo que está claro es que estas vivencias producen una alegría y una plenitud indescriptibles.

         Al escéptico moderno le resultará imposible concebir estas actividades, pero de eso se trata, no de creer, sino de experimentar.  Sólo una práctica constante y entregada enseña a descubrir estas capacidades de la mente y del corazón.

         Todavía queda mucho que trabajar para que la gran riqueza de la espiritualidad occidental se incorpore a nuestro modo de pensar actual.  Sin los símbolos colectivos estamos solos para luchar con las fuerzas interiores y si nuestras sombras no están canalizadas por la comunidad se corre el riesgo de perder identidad y significado, y, a la larga, enfermar.  No olvidemos que un ser humano siempre es un cuerpo y una historia.

         El camino contemplativo es una escuela para aprender a descubrir lo divino en nosotros y vivir a partir de ello.  La confianza es radical.  No es del meditador de quien proviene el resultado, el silencio de la mente se abre al Gran Silencio que es Amor.  Entonces se vislumbra, sólo se vislumbra, que la riqueza humana se encuentra en un nivel de conciencia que cambia la comprensión del mundo.




                                                                                    Mercedes Nasarre Ramón.




                                                                                                   Psiquiatra.

NOVEDAD! "MEMORIAS DE LA GUARGUERA" de José María Gracia Piedrafita.


lunes, 29 de diciembre de 2014

NACER DE NUEVO. DICIEMBRE 2014. ARTÍCULO DE MERCEDES NASARRE (PSIQUIATRA)

Nacer de nuevo
                Todos los años se repiten cosas parecidas en esta época del año. El tiempo navideño, desde el día 22 de Diciembre hasta el día 6 de enero, es el más cargado de tradiciones y rituales en buena parte de nuestro mundo.
                En Navidad, el sol alcanza su punto más bajo y la noche es más larga que nunca, pero justo en ese punto más oscuro, ocurre la transformación. La luz vuelve a desplegarse y vence a la oscuridad.
                El nivel histórico, el nivel mitológico y el nivel psicológico están ligados entre sí. La historia nos la suministran los redactores de los evangelios, que proyectaron sobre sus narraciones toda la impresión personal que el profeta de Galilea les produjo. Pero no se trata sólo de recordar algo que ocurrió, cosa que se olvida a menudo, sino de entender lo que subyace bajo estos símbolos. Así, entramos en el nivel mitológico, en el que hay pautas arquetípicas que son comunes a la humanidad desde hace siglos. Los mitos expresan algo oculto en la psique humana y sólo ellos lo articulan, porque el mito nos habla del desarrollo de lo eterno en el tiempo.
                Este tiempo, en realidad, es una invitación a nacer de nuevo. Navidad significa nacimiento, acaba un año y empieza otro… Este nacimiento sólo es posible cuando nos alejamos de la exterioridad y retornamos a lo más íntimo de nosotros. Al lugar más oscuro y más secreto, allí donde está lo débil y a veces lo más roto. Sin embargo, mientras el individuo está ocupado en la realización de su ego, no ha llegado el tiempo de conocer la luz interior. Los cimientos han de ser sacudidos y sólo entonces la mirada se hace más profunda y puede ir más allá de las cosas.
                Y entramos en el nivel psicológico, la Navidad siempre nos remite a la familia y a la infancia. Somos herederos de un cuerpo y de una historia emocional que nuestros padres nos han trasmitido. Durante todo el proceso de la vida atravesamos conflictos y dolores que son inherentes al hecho de madurar. Los hijos idealizan a los padres y éstos a los hijos y todo ese asunto narcisista debe disolverse para llegar al verdadero amor. Las heridas narcisistas duelen, nos decepcionan muchas cosas, es más, las heridas íntimas son las principales responsables de que haya hombres y mujeres moralmente hundidos. Unos se protegen con la crispación, otros se ocultan bajo una máscara opaca. Algunos están paralizados y otros, como dice una canción, se vuelven malos. No hay nadie sin cicatrices y marcas de la vida.
                La posibilidad de nacer de nuevo  ocurre exactamente en ese lugar de las heridas, allí está la puerta para encontrarse con el yo más auténtico. En medio de nuestra debilidad podemos dejar que el amor actúe y nazca en nosotros. No olvidemos que, pese a lo imposible, el dios cristiano es el dios de la debilidad y de la esperanza.


Mercedes Nasarre. Psiquiatra

sábado, 13 de diciembre de 2014

ROMANCE NAVIDEÑO DE MARIANO DE MEER



“PESADILLA ANTES DE NAVIDAD”

Se acercan las navidades
y encorvado sobre un libro
de cuentas y entre albaranes
José Luis lanza un suspiro.

¿Qué ocurre? –pregunta Maite–
Dime, para que a las cinco
Y cuarto de un simple martes
Tengas el semblante frío,
Te hayas quitado los guantes
El casco y otros avíos
De la bicicleta y, antes
De que entre al Coso el gentío
Te hayas sentado delante
Del ordenador, del libro
Y de la lista de autores,
Novelas y otros artículos
De la editorial. ¿Qué pasa?

Maite se da ahora un respiro
Y se dice algo a sí misma
En francés, que es más tranquilo,
Y le pregunta al marido
En alemán de Baviera
Que le explique el desatino
Que a ella le tiene intrigada
Y a toda la calle en vilo.

José Luis se asoma entonces
Al Coso y mira a un grupito
Que se acerca timorato
Al portal del edificio
Sobre el que hay un garabato
Que dice: “hasta aquí se vino
La editorial Pirineo.
El camino no fue largo
Pero al menos fue camino.
Cruzó la calle un buen día,
Dijo adiós a sus vecinos
Y se plantó en esta acera
Para común regocijo.
Nunca antes cambiar de acera
Sentó tan bien al bolsillo”.

José Luis despacha a todos
Y a Maite dice al oído
Que estas Navidades locas
Los autores se han perdido.
Él pensaba congregarlos
Y comer y beber vino
Pero se ha ido todo al traste
o, mejor, al quinto pino.

Adell firmó ayer contrato
Con la Comarca, en plan Bilbo,
Y señaliza senderos
Con las frases de su libro
Del Grial, siguiendo el rastro
Del santo Cáliz divino.
Celedonio se ha quedado
Más solo que un villancico
en la procesión de Ramos,
y de pronto algo le ha dado
y sin más ha decidido
echarse al monte él solito
y asaltar a los incautos
y a aquellos desprevenidos
para contarles historias
de bandoleros y pueblos
olvidados y perdidos.
Pidió ayuda a un tal Laglera,
Ya lo conoces, ¡qué tío!
Tan pronto despuebla uno
Como veintitantos sitios.
Y allí están los dos, ausentes,
Recorriendo los caminos.
Mientras aquellos no escriben
Ni firman sus otros libros
Las telarañas inundan
este mísero edificio.

Ni con lo que sabe Maite,
–Los idiomas que ha aprendido
En estos años darían,
Sin exagerar lo digo,
para montarse una ONU
En su propio saloncito–
Ni con lo que ella conoce
De la editorial, insisto,
Podría darle un consuelo
A José Luis que, abatido
Revuelve con los papeles
Su miserable destino.

-La editorial se nos pierde
y no hay bruja ni hay hechizo,
no hay psiquiatra ni poeta
que nos salve del olvido.

–Es el fin. ¿Pero y Gardeta,
Y de Meer y tantos tipos
Que funcionan en las ferias
Y hacen un papel muy digno
Vendiéndote camisetas
O contándoles el libro
Al público de la calle?

–Calla, Maite, que te explico,
Gardeta ya solo escribe
Frases junto a logotipos
Que estampa en sus camisetas
Y vende a precio de libro
En el puesto justo enfrente
De la editorial. ¡Vendido!
Y de Meer, otro traidor,
Que se quedó en los Estados
Que de juntos van Unidos
Y firmó por una empresa
Que traduce lo que ha escrito
A la lengua japonesa
Con caracteres cirílicos.
Si antes no se le entendía
Ahora, Maite, no te digo.

Así que esto se nos hunde
Y el agua inunda el navío
o aguantamos en el barco
o cierro ya el chiringuito.


 En ese mismo momento
En el Coso se oye un ruido.
Adell se acerca llevando
Una botella de vino
Mientras Gardeta se fuma
Un cubano y un pitillo.
Cristian lleva varias copas
-en la mano- he de decirlo
y José Luis se despierta
del mal sueño que ha tenido
y Maite prepara un hueco
entre tantísimo libro
para brindar estas fiestas
porque se cumpla otro ciclo
como el que ya he terminado
y que traiga tantos títulos,
ferias y presentaciones
y algún que otro numerito.
La Editorial Pirineo
Sigue rumbo a su destino
su tripulación de autores
un año más… bebe vino

a la salud del vecino.